La imagen de Leonard Cohen, tomada en 1967, en Nueva York, lo muestra en una posición que el diccionario define como ‘con las piernas dobladas de forma que las nalgas se acercan al suelo o a los talones’. 

El autor de la fotografía es Jack Robinson y seguramente corresponde a una de las asignaciones para la revista Vogue, para la que trabajaba en esa época. La iluminación es característica de Robinson, con un juego entre luces y sombras en el que se ve parte del rostro de Cohen como emergiendo de la oscuridad. La postura en cuclillas es curiosa, una de esas cosas maravillosas que a veces surgen de la interacción entre el fotógrafo y el retratado. 

Diez años antes, Cohen había empezado su carrera como poeta y novelista. La crítica especializada en Canadá y Estados Unidos había valorado la audacia y profundidad de su obra, caracterizada por temas como el amor, el sexo, la muerte y la belleza expresados en un lenguaje a menudo místico y experimental. Pero a pesar de ese reconocimiento su trabajo no generaba los ingresos que él esperaba. 

Fue en ese contexto de búsqueda de nuevas vías donde un poema suyo, al que luego puso música, se convertiría en un punto de inflexión. La canción, titulada Suzanne, gozó de cierto éxito cuando formó parte del disco de Judy Collins, publicado en 1966 y convenció a Cohen de que la decisión tomada un año antes de establecerse en Estados Unidos iba en el camino correcto. 

En Nueva York, buscó en la música una forma de difundir su poesía a un público más amplio y generar los ingresos que sus libros no le proporcionaban. Así nació su álbum debut, Songs of Leonard Cohen, que es probable que el canadiense estuviera promocionando en esta sesión fotográfica de finales de 1967.

Uno podría destacar algunos aspectos de esta fotografía. Tal vez la tensión implícita entre la solemnidad del poeta, ahora convertido en cantautor, y el hecho de afrontar la necesidad de dar a conocer su obra a través de los mecanismos del márketing y la publicidad. Entonces, quizás, la postura sea solo un acto de rebeldía contra las poses superficiales que dominaban la cultura de las celebridades.

También se puede entender esta imagen de Cohen en cuclillas, casi fetal, como un símbolo que va más allá de la transición. No sólo documenta al poeta que estaba cambiando el verso escrito por la nota musical, sino que además refleja la esencia de un artista que mantuvo a lo largo de su carrera la misma autenticidad, vulnerabilidad y rebeldía que transmitía en aquella instantánea de 1967.

|

Imagen de cabecera: Leonard Cohen, Nueva York, 1967. Foto: Jack Robinson


Descubre más desde Ernesto j. Guevara

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta