José Sigala en un set de televisión

En 1964, un veinteañero José Sigala se adentró en los estudios de un canal de televisión venezolano para mirar con su lente el trasmundo del programa más popular de aquel entonces. De esta experiencia surgió un atractivo conjunto de fotografías que incorporó marcados contrastes de luz y sombra y puntos de vistas inusuales.

La figura emblemática del presentador Renny Ottolina sirvió de eje para introducir esta variante de la fotografía documental que atiende de una manera más humana al discurso de la imagen como espectáculo que recién se afirmaba en Venezuela.

José Sigala. El show de Renny, 1964. Galería de Arte Nacional, Caracas

En este proyecto, José Sigala (Barquisimeto, Venezuela 1940-1995) seleccionó puntos de vistas que parecen extraños a la estética televisiva, miradas que el común de los televidentes jamás podría obtener a través de la pantalla. 

Una vez dentro del set, el fotógrafo mantuvo una distancia con respecto a lo que vio. No se concentró en los detalles de las personas u objetos, sino en la amplitud del espacio y en los entretelones que hacen posible la ilusión del espectáculo. 

De esta manera, el autor buscó alejarse de la imagen construida, de la pose como conexión con el otro, lo cual resulta difícil conseguir en un set de televisión. Ese empeño en captar la dimensión más cercana en lo aparentemente banal es una constante en la obra de Sigala.

José Sigala. El show de Renny, 1964. Galería de Arte Nacional

Otro aspecto que resalta en este trabajo es la búsqueda de marcados contrastes de luz y sombra que no son propios de la claridad comunicacional del show televisivo. 

Ese doble territorio es tal vez la expresión más sensible del espacio que nos quiere mostrar Sigala y con el cual señala el quiebre de fronteras entre el ámbito de la luz que mira el televidente y la penumbra que envuelve lo que ocurre tras de cámaras. 

El resultado se torna así inseguro, inestable, y tiende a cuestionar la aparente solidez discursiva de la imagen siempre efímera del espectáculo.

Richard Avedon: el estilo y la cultura

Richard Avedon. Barbra Streisand, 1965

Si hay algo que no se puede obviar en la fotografía de Richard Avedon (Nueva York, 1923-San Antonio, Texas, 2004) son las soluciones creativas que encontró para distinguir su trabajo. 

Esto se aprecia sobre todo en el vínculo que como artista mantuvo con el tema predilecto de su obra: el retrato. 

Y es allí, en la relación que entabló con los famosos y desconocidos que posaron para él, donde reside el poder de sus impactantes imágenes.

Una visión fresca del retrato de moda

Su carrera abarca dos grandes facetas. En la primera, como fotógrafo de modas para las revistas Harper’s Bazaar y Vogue, Avedon se esforzó en crear piezas que se alejaban de ese halo de fría indiferencia que suele predominar en estas imágenes y en obtener del retratado un registro más amable, capaz de emocionar al espectador. 

En sus fotografías, las modelos y celebridades se muestran joviales, saltando y bailando, o en poses o composiciones que desafían la simetría y la estabilidad habitual en el género.

Richard Avedon. Suzy Parker y Robin Tattersall. Vestido por Dior. Plaza de la Concordia. París, 1956

In the American West

La segunda faceta corresponde a las fotografías que hizo para el Amon Carter Museum entre 1979 y 1984. 

Se trata de un ambicioso proyecto que tenía como objetivo elaborar un registro documental de la vida de los habitantes del oeste estadounidense y que se concretó en un vasto álbum titulado In the American West, tal vez la obra que definió sus méritos como uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX.

Richard Avedon. Billy Mudd, camionero. Alto, Texas. 7 de mayo, 1981

En este caso, Avedon optó por una propuesta inusual. En vez de hacer fotos de las personas ubicadas en su domicilio o sitio de trabajo, decidió eliminar cualquier referencia al lugar mediante una lámina de papel blanco que utilizó como fondo. 

Esto le permitió, a través de una cuidada iluminación, concentrarse en la piel, la mirada y la pose del personaje, para que fueran estos aspectos, controlados por el fotógrafo, los que terminaran relatando las vidas de aquellos seres.

Duane Michals: la imagen como pretexto poético

De formación autodidacta, el estilo de Duane Michals está comprometido poéticamente a partir de una profunda libertad creadora. Ha desafiado el estatus de la fotografía a través del uso de la secuencia narrativa o la intervención de las imágenes con textos y otras técnicas pictóricas. En su trayectoria ha asumido una posición crítica con respecto a temas tan controvertidos como la relación entre el mercado y el arte contemporáneo.

Duane Michals nació en McKeesport, Pensilvania, el 18 de febrero de 1932. Sin formación en fotografía, contaba con una preparación como diseñador gráfico y trabajaba en sus inicios para una editorial. La dedicación a la fotografía surgió de forma imprevista durante un viaje turístico a Rusia en 1958, cuando con una cámara prestada hizo una amplia serie de tomas cuya sencillez y franqueza fueron bien recibidas.

Este contacto inicial con la fotografía, ajeno a convenciones y prejuicios, contribuyó a perfilar el personal estilo de Michals, marcado por una profunda libertad artística. Entre las influencias más significativas de su trabajo se encuentran Balthus, René Magritte y Giorgio de Chirico, lo que da cuenta de la presencia surrealista y el inconsciente que emana de su obra.

Para Duane Michals la imagen fotográfica, antes que el testimonio de un suceso o el registro de la apariencia de los objetos, trata de un acercamiento poético a una dimensión recóndita de la vida. Con esta premisa se dio a la tarea, en los años sesenta, de introducir secuencias narrativas que desafiaron la técnica fotográfica y su condición de imagen fija.

En esos mismos años cuestionó además el poder autónomo de la imagen al superponer breves textos a sus fotografías para fijar aún más su significado. Simultáneamente, como parte de su trabajo más comercial, Michals ha conformado un apreciable catálogo de retratos de personalidades de la cultura y el espectáculo.