Lettera 22, la máquina de los escritores y un símbolo cultural

Lettera 22, la máquina de los escritores y un símbolo cultural

En esa especie de autobiografía intelectual que es Menos que uno, el poeta de origen ruso Joseph Brodsky refiere lo que le motivó a escribir en inglés.

Era el verano de 1977 y ya habían pasado cinco años desde el inicio de su exilio estadounidense. Además de escribir ensayos, traducciones y algún poema, su propósito principal era aproximarse a quien consideraba la mente más privilegiada del siglo XX: Wystan Hugh Auden.

Sin embargo, y este es el detalle que ahora me interesa, para confirmar su determinación Brodsky se fue hasta una tienda en la sexta avenida de Nueva York y una vez allí se compró una Lettera 22.

Joseph Brodsky. Menos que uno, 2011. Siruela

Lettera 22: liviana y portátil

La Lettera 22 era una máquina de escribir portátil fabricada por la empresa italiana Olivetti.

Fue diseñada por Marcello Nizzoli en 1949, un laureado diseñador y arquitecto, quien también creó otros objetos célebres como la máquina de coser Mirella para V. Necchi Spa.

La principal promesa de la Lettera 22 era su portabilidad y en aquella época tal cualidad se expresaba en sus dimensiones: 8 x 30 x 32 cm aproximados y en su peso: cerca de cuatro kilos.

Aunque esto dista mucho de los estándares actuales, en su tiempo estas características hicieron muy popular a esta máquina de escribir.

A esa fama contribuyó el premio Compasso d’oro que obtuvo en 1954 y el hecho de que en 1959 el Instituto de Tecnología de Illinois la seleccionara como el producto con el mejor diseño de los últimos cien años.

Marcelo Nizzoli. Lettera 22, 1950. Carcasa de metal esmaltado, 8,3 x 29,8 x 32,4 cm. Olivetti & CSpA, Ivrea, Italia. Museum of Modern Art, Nueva York. Foto: MoMA

La máquina los escritores

Pero lo que cimentó su popularidad fue que poco a poco la Lettera 22 se convirtió en una valiosa herramienta de trabajo para escritores como Günter Grass, quien tenía tres, o Joan Didion, quien la usó para su novela Río revuelto de 1963, además del caso de Brodsky referido al principio.

Joan Didion. Río revuelto, 2018. Gatopardo Ediciones

Esta presencia llega a tal punto que en un reportaje sobre Leonard Cohen publicado en la revista Spin en 1985, la Lettera 22 hace de especie de eje narrativo que ayuda a comprender el proceso creativo del cantante y compositor canadiense.

Leonard Cohen y su Lettera 22. Montreal, 1963. Foto: Allan R. Leishman

Su paso a la cultura popular

Pero la Lettera 22 no fue solo un instrumento de trabajo sino que participó también como un símbolo de la cultura del momento. Así, por ejemplo, la encontramos como referencia en varias creaciones artísticas.

Thomas Pynchon, la incluye en su novela Vicio propio cuando describe una mesa cuya superficie “estaba salpicada de guías telefónicas, lápices, fichas de siete y medio por doce y medio en cajas y sueltas, mapas de carretera, cenizas de cigarrillos, un transistor, pinzas de colillas, y una Olivetti Lettera 22 […]”.

Y en la película Plein soleil (René Clément, 1960), vemos al talentoso Mr. Ripley, interpretado por Alain Delon, urdiendo sus siniestros asuntos en una de estas populares máquinas de Olivetti.

René Clément. Plein soleil, 1960

Para terminar de sellar la importancia cultural de la Lettera 22 basta mencionar que en 1953 la corporación Olivetti donó uno de los primeros ejemplares al Museum of Modern Art de Nueva York, en cuya colección se puede encontrar hoy en día.

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